Credibilidad a la venta

16:45

Un caso para tomar nota: su comunidad real y fiel, sus seguidores ganados a pulso y la creación de un contenido ético, la han llevado a ser una de las influenciadoras de moda más relevantes de la industria. En la foto, Aimee Song, de Song Of Style. Foto tomada de Instagram.

Voy a empezar este texto haciendo memoria a uno de los tanto dichos que he escuchado en mi país y lo convertiré en una pregunta seria que usted debería responderse. ¿Le vendería el alma al diablo? Si su respuesta es no, usted es de los míos, si su respuesta es sí, piense por lo menos en la suma por la que lo haría. Analícelo y sea consciente de lo que eso implica...

Aquí vamos a tomar ese dicho / pregunta y vamos a cambiar el alma por la credibilidad, pero el postor seguirá siendo el mismo, el diablo, y podrá mutar a lo largo de los párrafos en diferentes actores que, a la final, van encaminados a acabar con la tan famosa y necesaria credibilidad.

Estamos sumergidos en un mundo que está rendido ante lo novedoso de lo digital. Las redes sociales, los contenidos en novedosos y disruptivos formatos, las tiendas físicas que van evolucionando o combinándose con tiendas en línea, la conexión de la vida real con la vida digital... En ese camino de evolución, claramente necesario, han aparecido algunas sombras y algunos temas negativos que nos han invitado a reflexionar sobre lo que hacemos, lo que consumimos y lo que compartimos en internet, porque si hay algo que aceptar, es que definitivamente internet cambió el mundo.

El tema de los efectos negativos del internet es un tema extenso y profundo, que para ser sincero, no me siento capaz de abordar a cabalidad porque no es mi tema de especialidad, pero sí hay algunos temas que son relativamente fáciles de interpretar y analizar puesto que van ligados más a un tema ético que a un tema meramente tecnológico.

La filtración de datos, entregados ingenuamente por todos los que damos aceptar en los términos y condiciones de las redes sociales a las que nos sumamos, muchas veces leídos y otras tantas ignorados, han dado pie a escándalos como el de Facebook y Cambridge Analytica, por ejemplo, que dejan ver qué tanto poder tienen ahora los datos y cómo con estos la vida misma puede ser manipulada. Los secretos y mitos de la peligrosa "deep web". El ciberacoso o la filtración de imágenes íntimas de gente del común y hasta de famosos; es muy larga la lista de temas negativos que ha traído el internet, muchas veces por su mal uso y por el desconocimiento de muchos de los usuarios constantes de este.

Hay un caso particular de efectos negativos, que hoy por hoy es muy famoso, criticado y castigado por muchos... Los bots y los perfiles falsos de las redes sociales, usados en muchos casos para convertirse en los detractores número uno de políticos, cantantes, actores, periodistas, etc., utilizados generalmente para generar comentarios negativos, y hay otros casos en los que estos bots y cuentas de personas inexistentes han sido usados para inflar cifras de seguidores, me gusta y hasta comentarios de auto proclamados "influenciadores digitales".

Este último caso, preocupa desde el lado más ético y sincero de estas personas, pues no solo engañan al poco público real que tienen, sino también a marcas y empresas que se dejan sorprender por estos números gigantescos. Pero la culpa no es del todo de los falsos influenciadores, otro poco del peso de esta cuestión recae en agencias de relaciones públicas y comunicación digital, encargados de mercadeo y áreas de comunicación de dichas marcas, que no se toman la tarea completa de analizar a profundidad estas cuentas y son invitados y contratados para sus eventos y campañas.

Esto no implica solo la mala imagen del influenciador, que a estas alturas de la conversación debería ser mejor llamado vendedor de humo, pues están hablándole al vacío mientras la marca queda ante otros como un ítem más de la lista de engañados y muy tristemente, robados. El tema de los influenciadores y su verdadero impacto sobre el ROI en un presupuesto es verdaderamente complicado, y medirlo con cuentas infestadas de seguidores fantasma es mucho más difícil. Afectan indirectamente también a otros influenciadores que sí se toman la tarea en serio y generan comunidades reales y fieles, pues las marcas dejan de creer, de apostar, y lo más importante, de invertir, en esta forma de promoción tan álgida en nuestros tiempos.

Muchos de estos, no solo reciben regalos e invitaciones de la marcas, también firman contratos por altas sumas de dinero comprometidos a publicar algo sobre la marca a sus "miles de seguidores". ¿A quién está llegando el mensaje? ¿Puede haber un posible consumidor ahí? ¿Hay algún impacto por lo menos en el brand awareness? Quizás la respuesta a estas preguntas sea un rotundo NO, por lo que estos vendedores de humo están cayendo en infringir ese contrato y engañando a quienes los han contratado.

Lo curioso del asunto es que aunque ya es un tema de conocimiento de muchos, algunos de esos perfiles de número dudosos, siguen recibiendo ese tipo de beneficios a cambio de sus menciones o etiquetas, las marcas y los influenciadores están vendiendo su credibilidad al mejor postor, sin importarles las repercusiones que este tipo de actos engañosos pueda traer en un futuro o en un plazo cercano.

¿Están haciendo bien la tarea las personas encargadas de escoger a quién pagarle por una foto? ¿Están conscientes de a quién les hacen llegar sus invitaciones y regalos? El papel de las agencias y de los departamentos de mercadeo, comunicación o relaciones públicas es clave para que estos "influencers" dejen de recibir privilegios que no se merecen y que así, el dinero de la marca o empresa no se vaya a la bolsa de la basura. Si los responsables no reaccionan, seguiremos viendo la misma rutina de personas que no aportan nada en la vida digital ni en la real, a las diferentes industrias.


Ahora cambiemos la pregunta, ¿venderías tu credibilidad al mejor postor?

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